"ERA UN HOMBRE PASIONAL, UN HOMBRE QUE AMABA IMPOSIBLES."

sábado, 21 de enero de 2012

F de Felicidad.

+Conocí a alguien que me dijo que yo siempre sonreía ante lo que no debía.

-¿Y es así?

+Sólo lo dicen los que no sonríen ante nada.

-¿Sonríes ahora?

+Desde luego.



Nunca lo supe muy bien.

¿Sabéis cuando notas que tu mundo te puede, que todo a tu alrededor va a otra velocidad, que no te sientes cómodo con nadie y solo deseas no pensar?

Pues así estaba de perdido, algo sólo comprensible si has sentido ese estado en que todo vale y nada importa mucho. Hasta que la encontré...



...o ella me encontró...

jueves, 19 de enero de 2012

Paremos el mundo.

-Pero lo más importante es que pararemos el mundo.
 
+¿Pararemos el mundo?
 
Asintió.
 
Me tocó por segunda vez el hombro y en esa ocasión, además, me acarició el cabello con suavidad.
 
-¿Nunca has parado el mundo?
 
+¿Qué es parar el mundo?
 
-Parar el mundo es decidir conscientemente que vas a salir de él para mejorarte y mejorarlo. Para poder moverte y moverlo mejor. Se necesitan dos personas para parar el mundo. Uno solo jamás tiene fuerza suficiente para detenerlo.
 
»En ese tiempo debes intentar que nadie ni nada te cree problemas.
 
»Alimentarte de buena literatura, de buen cine y, sobre todo, de la unica persona que te inspira en este mundo. ¿Y sabes qué...?
 
+¿Qué? -dije emocionado y fascinado.
 
-Luego el mundo te premia. El universo conspira a favor de los que lo mueven. Y ésos son los que lo paran. ¿Tú quieres mover el mundo o que te mueva?


 +Moverlo -dije con seguridad-. ¡Moverlo!
 
Se unió a mí y comenzó a gritar conmigo: «moverlo, moverlo».
 


 
Y todo lo que lo moveríamos... Parándolo...

miércoles, 18 de enero de 2012

No os preocupéis. Ya volveré a ese instante...

Lo mejor de recordar es que puedes regresar cuando lo deseas, nadie te puede robar o impedir eso.
 
Quizá lo que más me impacta es que, siempre que vuelves, el recuerdo es diferente.
 
Y si el recuerdo es diferente, uno lo acaba siendo también, porque ahí están tus raíces y si tus raíces cambian, también cambiará tu tronco...



Bombillas que se encienden cuando un Edison se apaga.

-La mejor es la anécdota de Edison, el de las bombillas –dijo sin volverse–. ¿Sabes quién es?


Asentí bruscamente; no me gustó que me tratara de inculto.


-Antes de morir dicen que le pidió a su hijo que cogiera una probeta y capturara su último aliento.

+¿Por qué? –pregunté.

-Porque Edison creía que ahí residía su alma –me dijo mirándome a los ojos. Había captado totalmente mi atención.

+¿Y el hijo lo hizo?

-Claro que lo hizo. Ese hombre inventó la bombilla. Si decía que ahí estaba el alma, allí debía estar...

»El hijo esperó pacientemente al lado de su cama hasta que llegó ese último aliento de su padre... Y lo capturó.


Se produjo un silencio. Deseaba que continuara.


+¿Y su alma está ahí? –pregunté como si me fuera la vida en ello.

-Quizá sí, quizá no. Deberías ver alguna vez esa probeta; está en un museo de Michigan...

»Yo la vi una vez y debo decirte que el hijo se equivocó utilizando una probeta; debería haber cogido una bombilla rota por un extremo y capturar dentro de allí ese último suspiro.


 
»Estoy seguro de que la bombilla se habría encendido a la vez que Edison se apagaba.
 

lunes, 16 de enero de 2012

Todas.

-Yo quiero ser uno de los que roben el aliento, pero ¿sabes para qué?

+¿Para qué?

-Para que todos aquellas que me hayan rechazado, se arrepientan...



Tan sola y tan cobarde.

Ella no sabe que un beso puede cambiarlo todo, convertir al sapo, si no en un príncipe, sí en un sapo mejor.

Ella sueña con el príncipe azul porque soñar es tan propio de princesas como ser azul es típico de príncipes. Sostiene al sapo con delicadeza en el cuenco de las manos, como se sostiene un libro con historias de amor dentro. Está nerviosa y feliz y asustada al mismo tiempo. ¿Cómo será su historia de amor? ¿Acaso no son los besos siempre protagonistas y los príncipes y princesas personajes secundarios?
 
 

Pero... es muy probable que con tantos besos, el corazón reclame su parte así que, para engañar al corazón cuando hay hambre, se permite picotear de la memoria los besos que alguna vez fueron y de la imaginación los besos que serán (o tal vez no).